Me gusta fotografiar la montaña en invierno. 

A la grandeza propia de este medio se le añade esa dureza mezclada con soledad y belleza pura que le da el invierno a las montañas.   Cerca de Madrid hay pequeños reductos de esa belleza pura que se resalta mas cuando las condiciones son mas duras y pocos intrusos se atreven a adentrarse en esos rincones.

Esta fotografia la hice un viernes por la tarde, despues de salir de la oficina con todos los bartulos en el coche, directamente hacia La Barranca y despues de una hora y media de camino,  aunque no consegui la imagen que tenia pensada la sesion no me defraudó.  El frio era intenso, me habia nevado y cuando estaba a punto de volverme con la tarjeta vacia hubo una tregua y unas cuantas fotos salieron aprovechables. Espero que minimamente transmitan esas sensaciones que vivi, frío, soledad, belleza salvaje.

Saludos.